En un contexto de falta de vocaciones para trabajar como conductor de autobús, las dificultades actuales que tiene el sistema de examinación, con pocas fechas disponibles, desincentiva y ralentiza la obtención de nuevos permisos. Ante esta situación, la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) propone incluir los permisos profesionales para conducir vehículos dedicados al transporte por carretera en el Plan PRO de la Dirección General de Tráfico (DGT), revisar el sistema que reparte la capacidad disponible de exámenes prácticos entre las autoescuelas de una provincia, y ampliar la actividad examinadora a centros desplazados y tardes entre semana.
La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) ha reclamado a la Dirección General de Tráfico (DGT) la adopción de medidas específicas para agilizar los exámenes de obtención de permisos de conducción de vehículos pesados, en un momento marcado por la falta de capacidad examinadora en distintas provincias y por la necesidad de incorporar nuevos conductores profesionales al sector del transporte.
La organización considera que el actual cuello de botella en los exámenes no afecta únicamente a los aspirantes al permiso B, sino también a quienes se preparan para obtener permisos profesionales de camión y autobús. Por ello, CNAE ha planteado a Tráfico que cualquier plan de refuerzo de exámenes incluya también las pruebas de vehículos pesados, especialmente porque, según defiende la Confederación, su periodo formativo es más breve y su incorporación permitiría reducir de forma más inmediata la bolsa de alumnos pendientes.
Entre las medidas propuestas figura la inclusión de estos permisos en el Plan de Refuerzo Operativo de Exámenes, conocido como Plan PRO, que la DGT ha comenzado a aplicar con exámenes extraordinarios de circulación los sábados en provincias con mayores necesidades. Sin embargo, el despliegue inicial del plan se ha limitado al permiso B, algo que CNAE considera insuficiente para dar respuesta a la realidad del sistema.
La Confederación también ha pedido que las pruebas no se concentren únicamente en las capitales de provincia, sino que puedan realizarse en centros desplazados, con el objetivo de aprovechar mejor la capacidad territorial disponible y evitar que los alumnos de determinadas zonas tengan mayores dificultades para acceder al examen. Asimismo, ha reclamado que las convocatorias se comuniquen con mayor antelación, ya que avisos con apenas dos semanas de margen dificultan la planificación de la formación y la presentación de alumnos en condiciones adecuadas.
Otro de los puntos planteados por CNAE se refiere al sistema CAPA, el mecanismo que distribuye la capacidad de exámenes entre autoescuelas. La patronal sostiene que este sistema no responde adecuadamente a las particularidades de los permisos profesionales y ha propuesto estudiar alternativas como la aplicación de un índice de corrección específico para vehículos pesados o la creación de dos modelos diferenciados: uno para motocicletas y permiso B, y otro para permisos profesionales.


















