“Estamos preparados”. Es el mensaje que ha trasladado la Organización Internacional del Transporte por Carretera (IRU), entidad de la que forma parte la Asociación Nacional de Empresarios de Transportes en Autocares (ANETRA), ante la finalización del último plazo legal para que el sector del transporte internacional de viajeros por carretera se adaptara a la nueva normativa europea de tacógrafos. Desde este 21 de agosto, los camiones y autobuses que hagan transporte internacional, ddeberán estar equipados con el nuevo tacógrafo inteligente de segunda generación, sea cual sea su fecha de matriculación. Los vehículos que realicen transporte local o nacional no tendrán que sustituir sus actuales tacógrafo.
En cumplimiento del conocido como “Paquete de Movilidad I” de la Unión Europea, todos los vehículos nuevos equipan el tacógrafo inteligente de segunda generación desde hace dos años. Sin embargo, los vehículos que por aquel entonces ya se encontraban en circulación disponían hasta diciembre de 2024 para reemplazar sus tacógrafos analógicos o digitales por los de esta segunda generación. Ahora, desde el 21 de agosto, finaliza el plazo para que también los autocares que equipaban tacógrafos inteligentes de primera generación equipen los de la segunda.
“Estamos orgullosos del extraordinario esfuerzo económico y de planificación de la gran mayoría de los operadores de transporte por carretera, que han compensado los retrasos iniciales causados por la falta de disponibilidad del tacógrafo inteligente de segunda generación, los contratiempos en los talleres y diversos fallos técnicos, y han logrado realizar la transición a tiempo para esta fecha límite final de los vehículos pesados”, explica Raluca Marian, Directora de Defensa de la UE de la IRU.
Tacógrafo inteligente de segunda generación
Desde la IRU destacan que este dispositivo ofrece una serie de beneficios. En comparación con la primera versión del tacógrafo inteligente, incluye funciones adicionales como el registro automático de cruces de fronteras y la posibilidad de que las autoridades accedan a los datos de forma remota. Es una herramienta clave para supervisar el cumplimiento de las normas de la UE sobre tiempos de conducción y descanso, así como de las normas sobre cabotaje e incluso sobre el desplazamiento de conductores.
“Este es un buen paso hacia una mayor digitalización en el transporte por carretera, incluida la asistencia digital para la aplicación selectiva de la normativa. Sin embargo, aún estamos lejos del objetivo autoimpuesto por la Comisión Europea de lograr cabinas sin papel para 2030”, señala Marian.


















