El presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Transportes en Autocares (ANETRA), Luis Ángel Pedrero, explica en entrevista concedida a la Revista Viajeros, y a punto de cumplirse el 50 aniversario de la asociación, las principales aportaciones de la misma y realiza un balance de su etapa al frente de la entidad.
ANETRA está a punto de cumplir 50 años. ¿Cómo ha evolucionado la asociación y el sector?
En 2027 celebraremos cincuenta años desde la constitución de ANETRA en 1977, aunque nuestros antecedentes se remontan a 1969. Durante este tiempo hemos mantenido la defensa de las empresas de transporte en autocar, con una atención especial a las pymes y a las empresas familiares.
El sector ha mejorado sus vehículos y la seguridad de sus servicios, y hoy afronta decisiones complejas de financiación, tecnología y gestión de personas. La asociación también ha ampliado su trabajo técnico e institucional. Nuestro reto es conseguir que el transporte discrecional, escolar y laboral tenga en las políticas de movilidad el reconocimiento que corresponde a su aportación diaria.
¿Cómo ha sido su etapa al frente de la asociación estos años?
Asumí la presidencia en noviembre de 2018 con una agenda centrada en profesionalizar la asociación, ampliar las oportunidades de las empresas y revisar las restricciones del mercado. La pandemia nos obligó a dedicar buena parte del esfuerzo a la continuidad de las empresas y del empleo. Trabajamos para que se entendiera que un autocar parado seguía generando gastos y obligaciones financieras.
Después llegaron la recuperación de la actividad y nuevos problemas de costes y personal. Hemos mantenido nuestras propuestas de fondo y reforzado la formación y los encuentros entre operadores. El balance debe reconocer el trabajo de la junta directiva, del equipo de ANETRA y de las asociaciones territoriales.
¿Qué ha significado a nivel personal y profesional?
Me ha permitido conocer con más profundidad la realidad de empresas de toda España. Aunque compartimos muchos problemas, las necesidades de un operador turístico y las de una empresa que presta rutas escolares en una comarca rural pueden ser muy distintas. Representar a todos exige escuchar y buscar posiciones que tengan utilidad para el conjunto.
También supone dedicar tiempo y asumir responsabilidad más allá de la propia empresa. Es una experiencia de aprendizaje sobre cómo se toman las decisiones públicas y sobre la importancia de trabajar con otros empresarios para defender intereses comunes.
Y, además, me ha permitido conocer muchísimas personas maravillosas de este sector tan bonito como es el transporte de viajeros por carretera en autocar.
¿Ha merecido la pena, se han cumplido alguno de los objetivos?
Sí, creo que ha merecido la pena. Durante la pandemia contribuimos a articular medidas de apoyo, entre ellas las moratorias de financiación, y hemos seguido trabajando para mejorar las oportunidades de las empresas. Un resultado concreto ha sido la estimación de los recursos de ANETRA y FENADISMER contra la licitación de RENFE, que dio lugar a la anulación de las cláusulas impugnadas y a la retroacción del procedimiento.
Uno de los objetivos que más satisfacción me produce es la puesta en marcha de IMPULSA, el Programa de Dirección y Gestión de Empresas de Transporte en Autocar que hemos desarrollado con Deusto Business School. Desde que asumí la presidencia he defendido que la profesionalización es fundamental para el futuro de nuestras empresas. Tenemos un gran conocimiento del servicio y de la operativa, pero dirigir una empresa exige también herramientas para analizar inversiones, controlar la rentabilidad, desarrollar equipos y adaptarse a los cambios del mercado.
IMPULSA responde a esa necesidad con una formación específicamente diseñada para nuestro sector. Combina liderazgo, estrategia y finanzas con transformación digital, marketing, negociación, normativa y gestión de operaciones. Su formato presencial y en línea permite compatibilizarlo con la actividad profesional, y el desarrollo de un proyecto empresarial tutorizado facilita aplicar lo aprendido a problemas reales. Además, ofrece un espacio para compartir experiencias entre empresarios y directivos que afrontan retos similares.
La edición actual ha comenzado con 21 participantes. Es un paso concreto hacia uno de nuestros principales objetivos: ayudar a que las empresas de autocares estén mejor gestionadas y preparadas para crecer, incorporar talento y afrontar el relevo generacional.
Quedan objetivos importantes pendientes, especialmente la apertura de determinados servicios a la venta por plaza y la reforma del modelo concesional. Pero hemos conseguido avances que justifican el esfuerzo y nos animan a seguir trabajando.




















